En Alemania el juego es propiedad estatal. La empresa Oddset se encarga de su comercialización, que va de loterías a apuestas deportivas. La legislación alemana establece además, que derecho a negociar con las apuestas tendrá todo el que esté en posesión de una licencia.
Según apreciaciones de la Asociación Europea de Apuestas, existen en Alemania unos 10.000 locales de apuestas, principalmente en Berlín, que se mueven en un estrecho margen de incertidumbre legal.
Dos millones de entradas ya se han vendido, y tantas o más personas se esperan en el país. En cuestión de negocios, la gastronomía ya se frota las manos calculando sus beneficios con tanto cliente en bares, restaurantes y hoteles. ¿Qué es lo importante en el mundial? Sobre todo las necesidades básicas: además del fútbol, comer, celebrar y como no, dormir.
El entrenador aleman, Juergen Klinsmann, apuesta por un fútbol ofensivo y por una fortaleza mental.
«Mi objetivo es ser campeón del mundo». Así de simple. Eso era lo que los aficionados querían escuchar en julio del 2004. Con esas palabras asumió Jürgen Klinsmann sus tareas como entrenador de la selección nacional. Y a las palabras pronto siguieron los hechos.
En su época activa, Klinsmann no conoció otra ley que la ofensiva, jugando siempre con el balón en profundidad.
fuente: www.dw-world.de
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